TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN

TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN

TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN

A pesar del esfuerzo de las madres o cuidadores es frecuente que en algunos momentos los niños se rehúsen a comer, se vuelvan selectivos y empiecen a tener comportamientos inapropiados frente a los alimentos. Es responsabilidad de padres de familia y educadores brindar el ambiente adecuado para que alimentarse sea una actividad agradable para el niño, al memento que se imparten normas y patrones de comportamiento. Igualmente se debe aclarar que el proceso de la alimentación complementaria es el momento ideal para dar a conocer al niño la mayor variedad posible de alimentos.

En caso de producirse un proceso de aprendizaje inadecuado de los hábitos alimentarios, se debe tener en cuenta que la actitud de los hijos depende, en buena parte, de la actitud y ejemplo de los padres.

De ahí la importancia de vincular a toda la familia en dicho proceso de aprendizaje./span>

Lograr que el niño adopte unos adecuados hábitos de alimentación es un proceso que requiere de paciencia y compromiso. Tenga en cuenta que la adopción de hábitos debe estar relacionada con la etapa de crecimiento y desarrollo neurológico y sicomotriz./span>

A continuación se deben describir algunas estrategias para el proceso de educación alimentaria de los niños, teniendo en cuenta que el acto de comer debe ser una acción relajada y tranquila.

  • Establecer horarios para ofrecer comidas para permanecer en la mesa. En lo posible lograr que el mayor número de miembros de la familia comparta este momento con el niño, así se inculcan los hábitos por imitación.
  • El tiempo de comidas debe ser exclusivo, es decir se debe evitar otras actividades como jugar, ver televisión o leer.
  • En caso que el niño o la niña adopte conducta inadecuada a la hora de comer, los adultos no deben manifestar enfado, ansiedad y/o castigar. Se debe retirar el plato una vez finalizado el tiempo acordado. Esperar hasta la próxima comida y mantener las mimas normas.
  • Introducir alimentos nuevos en pequeñas dosis hasta lograr que se consuman todos los grupos de alimentos en las porciones indicadas.
  • Ofrecer los alimentos en diferentes presentaciones utilizando diferentes figuras, colore y texturas.
  • En caso de rechazo de alimentos negocie una cantidad mínima a consumir, sin ceder en caprichos ni usar el amiento como premio o castigo.
  • Cunando se rechaza la cantidad de comida ofrecida, servir la misma porción en un plato más grande puede cambiar la percepción de cantidad del niño y lograr que coma. No olvide que las porciones de los niños son menores que las de los adultos.
  • No sustituir nunca un alimento rechazado por otro de mayor agrado porque éste es el inicio de un negativismo progresivo que se puede extender a otras conductas y situaciones.
  • Los refrigerios de mañana y tarde deben ofrecerse pequeños pero con alto valor nutricional, evitando el exceso de dulces y grasas. Prefiere alimentos como leches, yogurt, huevo en sus diferentes preparaciones para tener mayor aceptación por el niño.
  • Vincular al niño en el proceso de preparación de alimentos de acuerdo a su edad puede motivarle a un mejor consumo.

Lo más importante al momento de incluir buenos hábitos alimentarios es favorecer la autonomía del niño, respetar sus gustos y preferencias, siempre bajo la supervisión de un adulto.

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