Desde los años 70, las guías alimentarias señalaron a la yema como culpable de elevar el colesterol, llevando a millones de personas a descartarla. Sin embargo, existe una diferencia fundamental que se ignoró durante décadas: el colesterol dietario (el de los alimentos) y el colesterol en sangre (el que afecta la salud cardiovascular) no funcionan igual.
A continuación encontrarás tablas detalladas y consejos prácticos para que puedas incluir el huevo en tu dieta con plena información.