Alrededor del almacenamiento y la reutilización de las cubetas de huevos existen diferentes prácticas y creencias que se han incorporado a la vida cotidiana. Pero ¿qué hay de cierto en ellas?
En este artículo revisaremos siete afirmaciones frecuentes sobre el manejo de la cubeta, explicaremos qué aspectos deben tenerse en cuenta desde la inocuidad alimentaria y compartiremos recomendaciones prácticas para tomar mejores
decisiones en casa.
mitos comunes sobre el manejo de la cubeta de huevos
de estos mitos resiste una revisión con criterios de inocuidad
La refrigeración no es un método de desinfección.
Creencia popular
Si la cubeta se ve limpia, se puede reutilizar
El aspecto visual no permite determinar por sí sola su condición microbiológica
Lavarla con agua la deja lista para volver a usarla
La cubeta de cartón puede absorber agua, perder resistencia y deformarse
Además, lavarla o enjuagarla con agua no equivale a un proceso de limpieza y desinfección
El frío de la nevera desinfecta la cubeta
La refrigeración puede controlar el crecimiento de muchos microorganismos, pero no desinfectar ni garantizar su eliminación
Es más higiénico sacar los huevos de la cubeta y guardarlos sueltos
Mantenerlos en su empaque ayuda a protegerlos y evita contactos innecesarios con otras superficies
La cubeta es solo un empaque y no tiene importancia para la higiene
Su manejo también forma parte de las buenas prácticas de higiene
Aplastar la cubeta es un desperdicio
Aplastarla después de usarla ayuda a evitar que vuelva a utilizarse con huevos u otros alimentos
Esto solo importa en negocios de alimentos
La contaminación cruzada también puede ocurrir en el hogar
Muchas de estas creencias parten de situaciones cotidianas: si algo se ve limpio, si se enjuaga o si se mantiene en frío, tendemos a pensar que puede volver a utilizarse sin problema. Sin embargo, cuando hablamos de inocuidad, la apariencia visual, el enjuague únicamente con agua o la refrigeración no permiten, por sí solos, determinar que una superficie esté en condiciones adecuadas para entrar nuevamente en contacto con alimentos.
A esto se suma una práctica común: guardar y reutilizar empaques porque todavía parecen útiles. Aunque aprovechar los materiales es una intención positiva, cuando una cubeta ya ha estado en contacto con huevos es importante considerar también la prevención de contactos innecesarios y de posibles situaciones de contaminación cruzada.
Por eso, más que guiarnos únicamente por cómo luce la cubeta, la clave está en adoptar prácticas sencillas y consistentes para el almacenamiento y la manipulación de los huevos y para el manejo de la cubeta una vez finalizado su uso.
Los mitos sobre la cubeta de huevos suelen partir de ideas cotidianas que parecen lógicas: que si se ve limpia, se enjuaga o se mantiene en frío, puede volver a utilizarse. Sin embargo, estas condiciones no permiten, por sí solas, determinar que una cubeta usada sea adecuada para entrar nuevamente en contacto con huevos u otros alimentos.
La recomendación es sencilla: conserva los huevos en su cubeta durante el almacenamiento y, cuando se terminen, evita reutilizarla con alimentos. Aplástala o desármala y sepárala correctamente de acuerdo con el material y las alternativas disponibles.
Incorporar estas prácticas en la rutina diaria contribuye a reducir contactos innecesarios y a fortalecer las buenas prácticas de higiene en el hogar.
En Huevopedia encuentras contenidos de formación sobre manipulación de alimentos y cultura de inocuidad para fortalecer las buenas prácticas en el hogar.