La cubeta cumple una función importante durante la manipulación, el transporte y la comercialización del huevo: ayuda a mantener las unidades organizadas y protegidas.
Durante su uso, permanece en contacto con la superficie externa de los huevos. Por eso, una vez vacía, no se recomienda reutilizarla para transportar o almacenar otros alimentos ni volver a llenarla con huevos.
Esto no significa que todos los huevos o todas las cubetas estén contaminados. Se trata de una medida preventiva que ayuda a evitar contactos innecesarios entre alimentos, manos y superficies, y a reducir la posibilidad de que la cubeta vuelva a utilizarse para fines diferentes a su función original.
Por eso, cuando termines los huevos, rompe o desarma la cubeta antes de disponerla correctamente.
La cubeta ya cumplió su función. Evitar su reutilización es una medida sencilla que se suma a las buenas prácticas de inocuidad.
Una vez vacía, la cubeta puede terminar utilizándose para fines distintos de aquellos para los que fue destinada: transportar otros alimentos, volver a contener huevos o permanecer en espacios donde se manipulan alimentos.
La recomendación de no reutilizarla busca evitar estos usos posteriores y reducir oportunidades de contacto innecesario entre una superficie previamente utilizada y otros alimentos, manos o superficies de preparación.
Esto cobra especial importancia cuando la cubeta entra en contacto con alimentos listos para consumir, es decir, aquellos que no tendrán posteriormente una etapa de cocción u otro tratamiento que contribuya al control de microorganismos.
En establecimientos donde se comercializan huevos, evitar la reutilización también contribuye a prevenir la recirculación de cubetas usadas y posibles confusiones sobre la información asociada al producto.
PARA TENER EN CUENTA: No se trata de asumir que una cubeta usada está contaminada. Se trata de evitar una práctica innecesaria que puede generar oportunidades de contaminación cruzada.
Una cubeta usada no es un empaque neutro: es una superficie que estuvo en contacto con la cáscara del huevo y que, si se reutiliza, puede convertirse en un puente de contaminación cruzada hacia otros alimentos, manos y superficies de tu cocina.
La inocuidad del huevo se construye a lo largo de toda la cadena y también continúa en casa con una adecuada manipulación y preparación.
Pequeñas acciones ayudan a prevenir la contaminación cruzada y a mantener buenas condiciones de higiene:
La inocuidad se construye con pequeñas acciones que se complementan.
uso recomendado por cubeta antes de desecharla
es lo que toma romper y aplanar una cubeta vacía
La contaminación cruzada ocurre cuando contaminantes, incluidos microorganismos, pueden transferirse de un alimento, objeto, manos o superficie hacia otro alimento o superficie.
Esto no significa que cada cubeta usada esté contaminada ni que necesariamente ocurra una transferencia. Las buenas prácticas ayudan a reducir las oportunidades para que esta pueda presentarse.
En el caso de una cubeta usada, algunas situaciones que conviene evitar son:
PARA TENER EN CUENTA: Que una cubeta se vea limpia no significa que sea recomendable reutilizarla. Las buenas prácticas de manipulación ayudan a prevenir la contaminación cruzada.
La Salmonella es la bacteria que con más frecuencia se asocia al manejo inadecuado del huevo. Puede estar presente en la cáscara y sobrevivir por un tiempo considerable en superficies porosas como el cartón, por lo que romper y desechar la cubeta —en lugar de conservarla— reduce directamente esa vía de exposición.
Reutilizar la cubeta
Romperla o desarmarla
¿Qué implica?
La cubeta vuelve a utilizarse y puede entrar nuevamente en contacto con huevos, otros alimentos o superficies de preparación
Ayuda a evutar qye la cubeta vuelva a utilizarse para contener huevos o para transporta y almacenar otros alimentos
¿Qué hacer?
Evita reutilizarla con alimentos
Después de romperla o desarmarla, sepárala correctamente según el material, su estado y las alternativas de aprovechamiento disponibles en tu localidad
Evita reutilizar la cubeta con alimentos
Una vez vacía, no la utilices para almacenar o transportar otros alimentos ni para volver a contener huevos.
Evita que cubetas usadas vuelvan a utilizarse
No reutilizar las cubetas ayuda a prevenir que vuelvan a emplearse para contener huevos y contribuye a mantener adecuadamente la información asociada al producto durante su comercialización.
Intégralo a las buenas prácticas de manipulación
Evitar la reutilización de cubetas con alimentos se suma a otras medidas de higiene orientadas a prevenir la contaminación cruzada durante la manipulación y preparación de alimentos.
La inocuidad se construye a partir de diferentes medidas que se complementan. Evitar la reutilización de la cubeta después de que ha cumplido su función es una de ellas.
Cuando termines los huevos, no reutilices la cubeta para contener huevos ni para transportar o almacenar otros alimentos. Rómpela o desármala y sepárala correctamente, teniendo en cuenta el material, su estado y las alternativas de aprovechamiento disponibles.
Una acción sencilla que ayuda a prevenir la contaminación cruzada y se suma a las buenas prácticas de manipulación de alimentos.